Cruzar la frontera, el puente de la amistad que atraviesa el Mekong y que une ambos países ha sido la entrada a otra realidad. Un realidad en suspensión, que ha dejado el blog tan seco como los meandros de este gran río.
Internet era intermitente, el cable OTG que usábamos para pasar las fotos al tablet se murió, y sinceramente y porque no decirlo, nada nos empujaba a publicar, solo a sentir la naturaleza, estrechar el contacto con lxs laosianxs y con lxs viajerxs que conociamos, y comprender un poco, aunque fuera un poco, un país que parece ser un mosaico compuesto por distintos tiempos pasados, encapsulados en instantáneas casi impermeables que cohabitan en un mismo marco, una misma frontera.
En ese mosaico, se disponen aldeas remotas, minorías étnicas cúyos modos de vida no se diferencian de las aldeas prehistóricas salvo por las pequeñas placas solares que alimentan la bombilla que encienden cuando oscurece, y el cargador del móvil Si, tienen móvil. Han saltado de la prehistoria, al siglo XX, y cuando uno se sienta y ve a su alrededor, chozas de bambú gallinas, cerdos y niños correteando por el barro seco, uno se transporta, no al siglo pasado, ni al anterior, parece mas bien saltar a las paginas de un libro.
Es obvio, que esa realidad aislada, es compartida, por infinidad de rincones del planeta, incluso en Europa, aunque, creo que el estado de las cosas no es tanto esa realidad, solo accesible tras una caminata en la selva, sino el nivel de desarrollo de las poblaciones cercanas, la capital de la provincia y por ultimo la capital del país.
Tomando Vientiane, la capital, como referencia del país es una ciudad pequeña, ridículamente pequeña para ser la capital, apenas se aprecia actividad económica alguna y lo poco que se ve, es gracias al turismo, que no es mucho, por otra parte. El centro urbano que apenas se le puede denominar de tal manera, sin equipamientos públicos ni servicios de ningún tipo. Refleje o no el desarrollo global del país es indescriptible la sensación que antes apuntaba de salto temporal, ya que coexistiendo y contrastando con ese escaso desarrollo se pueden contemplar espectaculares coches de alta gama (incluso difíciles de ver en Europa, incluso en grandes ciudades), legiones de adolescentes en fixies, comercios, publicidad y patrocinios omnipresentes de smartphones, pepsi, coca-cola y red bull. Y raro ver, alguien caminando o en bicicleta (a excepción de los mencionados fixeros). Todxs (o casi) con su moto en la puerta, y pick-ups por todas partes, como si los regalaran vamos. Sencillamente incomprensible. Y la gasolina, aunque barata, no es gratis (1e al cambio).
Otras instantáneas que encierran realidades muy diferentes dentro de dicho mosaico, son los "parques temáticos en que las guías convierten pueblos, paisajes y templos, donde el influjo del turismo, transforma lo bello, lo destacable, lo característico en un nauseabundo circuito de mentira. De cartón piedra vamos. Barcelona es el vivo ejemplo llevado al extremo. Una ciudad cuya herencia cultural, histórica mas o menos pasada es la coartada para toneladas de chanclas y cámaras compactas. Consecuentemente, y con la inestimable ayuda de los amigos de los que se llenan los bolsillos, la ciudad se ha transformado en una copia barata, aséptica, ultra controlada, gastada y edulcorada de lo que una vez fue bello, destacable, característico. REAL.
Y de igual manera, un paraíso-en-la-tierra como Vang Vieng se transforma en un oasis de adolescentes embelesados 24h con sus ojos clavados en reposiciones de las sit coms americanas de éxito que les tienen embelesados en sus respectivos países Eso si, como pudimos comprobar, al menos en Vang Vieng, eso está cambiando, y mucho. Espero que Barcelona esté cerca de tocar ese techo, aunque dudo que haya muchos interesados en mi causa, especialmente los que sostienen las sartenes.
Hemos recorrido el norte del país durante un mes, en el que hemos conocido un montón de gente con la que hemos compartido descubrimientos, comidas y muchos momentos inolvidables.
Retransmitiendo desde la biblioteca nacional en Hanoi, Vietnam.
Perdón por la parrafada. Las próximas entradas serán mas... mas... distintas.
Un saludo a todxs!